Los implantes dentales son la única solución que permite sustituir un diente completo (corona y raíz) por lo que proporciona la sensación de haber recuperado la pieza dental perdida.
En los años 50, cuando el científico sueco Per-lngvar Bránemark descubrió que el titanio, un metal que combina la ligereza con una gran resistencia, es reconocido por el hueso como parte del organismo, por lo que se suelda a él de forma similar a como se cura una fractura.
Este proceso, denominado oseo-integración, permite que si se insertan en la mandíbula unos pequeños tornillos de titanio el hueso crezca en torno a ellos andándolos tan fuertemente como lo están los dientes naturales.

Saladina C.

J.L. Martínez
