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Factores de crecimiento

A pesar de su rigidez el hueso está vivo. Gracias a esto cuando se produce una fractura, o cuando es necesario realizar en él alguna intervención quirúrgica, se regenera y cicatriza. Pero el proceso de cicatrización es más lento que en otros tejidos.

E incluso en éstos, si la lesión es relativamente importante, la curación precisa de un periodo de tiempo más o menos largo durante el que hay que ser especialmente cuidadoso para evitar complicaciones.

Por suerte el organismo produce los llamados Factores de Crecimiento, unas sustancias que entre otras características tienen la capacidad de acelerar la recuperación de los tejidos heridos.

En la Clínica Médico-Dental Tábara aprovechamos esta propiedad y los utilizamos para reducir el periodo de convalecencia tras una intervención.

Para obtenerlos centrifugamos sangre extraída previamente al paciente. Separamos así los glóbulos rojos y blancos del plasma sanguíneo, en el que además se diferencian varias fracciones con distinta concentración de plaquetas (el tercer tipo de células presentes en la sangre y auténticos reservorios de factores de crecimiento).
Preparación de los factores de crecimiento

A continuación coagulamos la fracción más concentrada, denominada P.R.G.F., lo que da lugar a una sustancia de consistencia gomosa y fácil de manipular, lo que además de cómo fuente de Factores de Crecimiento permite utilizarlo como sistema de consolidación de los materiales que hayan podido injertarse.